La casa era una boca muerta, una bóveda oscura y silente, la luz de la chimenea le daba un toque morboso a la posible imagen de preocupación mía leyendo aquella carta…
La abrí con cuidado como si se tratara de algo que fuera a explotar, un rayo incineró mi alma cuando vi que decía “Romeo”, apreté los dientes en una expresión de ira pura, miré afuera, el cielo nublado, el paisaje de campo, parecía un lúgubre páramo ocultando los demonios que nadie quiere ver, entonces comencé a leerla…
“Romeo.
Solo espero que encuentres esta carta en un momento especial, sé que solo correrás ese mueble en un momento fuera de lo común, sabes que nuestra madre no correría los muebles para “ordenar”, ahora solo tiene tiempo de ahogarse en botellas de falsa felicidad.
Vamos al grano, cuando encuentres esto habré pasado ya una buena temporada bajo tierra, mientras escribo esto pienso que cuando termine me colgaré, tu sabes, no soy feliz, y sé que en el fondo de tu mente lo sabes pedazo de maricón, pero te encierras en ti mismo sin importar nada.
Con esto no quiero hacerte sentir culpas, aunque un hueón de mierda como tu dudo que las sienta, solo quiero darte información, para que cuando la verborrea inmunda que descubrirás no te comprima y termines colgando de la escalera.
¿Sabes hermanito? Tu apacible hermano mayor siente excitación con la muerte, siempre tengo deseos de matar y mutilar a alguien, cuando éramos más pequeños mutilaba animales, si, tu gato no fue atropellado…lo hice cagar. Siniestras imágenes vienen a mi mente, siempre, en especial aquel ser que me espía siempre, escondido tras las puertas, en las ventanas, donde sea, me terminará volviendo loco su capa de oscuridad absoluta, las pesadillas de demonios, de infiernos, ojalá nunca las tengas maldita sea.
Además, ten cuidado con una puta, una puta de mierda, se llama Cristina, la terapeuta de nuestra vieja, es una puta conchasumadre, es la amante de nuestro viejo, por esa mierda es que nos abandonó, el me lo dijo cuando yo emborrachado de rabia lo insultaba, el muy hijo de perra nos abandonó por placer… Bueno, el cabrón nunca fue un santo. Investigando descubrí cosas de nuestro padre que me helaron la sangre.
Para completar el rompecabezas de nuestro viejo que debes tener en esa cabeza, el cabrón tenía un negocio criminal de “trata de blancas”, secuestraba mujeres y las prostituía, tenía contactos en
Eso no es todo, lo que verdaderamente me hiela la sangre, investigando sobre su vida secreta logré denunciar otras redes de “trata de blancas” descubrí además el negocio más oscuro y vomitivo que pudo tener… Te hablé alguna vez sobre las películas “Snuff”, ese mito urbano de filmes que contenían pornografía mezclado con la muerte real de los personajes, en especial matando a las mujeres, además de necrofilia, y algunos casos de coprofagía. Pues, bueno, nuestro querido y puto padre hizo el mito verdad, me costó mucho trabajo conseguir un puro cassete de video cagado de una película de nuestro padre, la enterré junto a otras cosas que escondí de todos, en especial de mi madre y la puta esa de Cristina, la muy puta también estaba involucrada, ella engañó a mi primera polola de ir a comprar ropa cuando desapareció… Perdona que me desvíe del tema.
Debajo de nuestro sauce enterré un baúl, ahí está todo, incluso documentación para que trates de encontrar a ese cabrón… Siempre traté de mantenerme lejos de esos hambrientos demonios internos que pedían sangre, ese ser de ojos verdes y la capa de sombras rojas que me observaba siempre, creerás que estoy loco y tal vez lo esté, este mundo no puede contener toda esta mierda que tengo, debo morir, por mi bien, por el tuyo, por el de la vieja, por el bien del mundo que nos rodea, los demonios terminarían dominándome.
Adiós hermano y no pienses que soy muy hueón, sé que tú también tienes tus propios demonios, pero si alguna vez ves al ser de los ojos verdes enfréntalo, ten valor pedazo de maricón…
Te veré en el infierno hermano.
Dante…”
Después de leer sentí como si hubiese estado en la silla eléctrica, hasta que la realidad apretó el interruptor para quedar en un estado vegetativo mientras sentía mi garganta apretarse y apretarse, mientras trataba de mirar algún punto para dejar morir a la inquietud… Sentí un calor abrasador, y me paré, pude verme en la ventana, sonriendo macabramente con un brillo extraño en los ojos, lo demás fue como si no lo controlase, busqué una pala, me puse las botas, y salí fuera de casa, en nuestro pequeño bosque estaba una clave del fatídico destino de nuestro padre, la razón por la que mi hermano perdió el último atisbo de cordura que tenía y por supuesto, una gran pista de quien es Cristina, pedazo de puta, sabía que eres un demonio.
Afuera, el viento deambula como un alma en pena, me encaminé al bosque como en una película muda… El cielo rompió en un rugido estremecedor y comenzó a llorar…

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