Contemple largas horas la pintura, no podía dejar de pensar en el placer que me provoco apuñalarla y necesitaba más, para calmar mi deseo comencé a ver una colección de películas bastante gores que tenia guardada en el olvido, mutilaciones, violaciones, necrofilia y mucha sangre y cuerpos putrefactos de por medio, también revisaba la Web en búsqueda de imágenes y videos gores, pero no encontré nada como mi pintura, cada vez que pensaba en ella deseaba hacer otra, recorrió en mi esta sed todo el día, sed de vísceras, dolor, gritos ahogados en sangre y esa sensación de estar cerca de la muerte.
De pronto sentí que golpeaban la puerta, no hice caso y seguí con lo mío, continuaron golpeando, ya había perdido la concentración total, fui al balcón a ver quien era, los vecinos...esa horrible pareja, de una señora calentona junto a un marido callado y tan patéticamente feliz que con solo verlos podrías llegar a creen en el amor, que asco.
-¡hola vecinos!, ¿Que quieren?
-Vine a ver a tu madre, hace días que no la veo y me empezaba a preocupar, como te dije por teléfono… Y… también advertirte sobre ese horrible olor que parece que sale de aquí [malditos cuerpos].
Al verlos, no pude evitar pensar en el peligro que representaban a mis aspiraciones, mi deseo de pintar nuevamente enloqueció pasaron miles formas de poder pintarlos, bajé tenso, como un robot, sentía mi cuerpo calentarse, los hice pasar con una sínica sonrisa, los senté en el sofá y les ofrecí un té, los dos accedieron como un par de buenos vecinos, fui rápidamente a la cocina a prepararlos y busqué tranquilamente entre los medicamentos de mi madre, si, ahí estaban esos potentes somníferos y eché uno a cada té [sonreía como si me hubiera ganado el Kino], se los entregué y comenzaron a hablar, hacía como que les prestaba atención, pero mi mente no estaba en esa conversación, luego de que se quedaran profundamente dormidos los arrastre hacia mi taller y comencé a llevar varios objetos al taller, hasta una katana que era de mi hermano, los amarré, amordacé y los senté en una silla cada uno.
Espere varias horas hasta que se despertaron ambos, tome a la mujer, rajé sus colaless [si, demonios, la perra traía colaless] y metí bruscamente mi pene en su vagina y su ano, comencé a ultrajarla mirando pacientemente a su marido ,esto si es una buena comedia, que bello, le saque la mordaza a ella quería escuchar sus gritos de dolor, pero no fue lo que espere, ella estaba gozando esto y pedía más, era tal espectáculo ver a su marido aterrado que tome la katana la atravesé en el cuello de ella y comencé a mutilarla con una cierra, era bello sentir esos huesos rompiéndose y también ver los ojos de su marido llenos de odio, pena e impotencia, llorando por la pesadilla en la cual era un protagonista, cuando terminé lo mire a los ojos y comencé a aserruchar sus piernas, pero vivo, murió desangrado pero sus ojos aun conservaban demasiado odio. ya con los dos cuerpos mutilados comencé a unirlos hasta crear dos abominaciones y comencé a pintarlos en un alegre bosque crucificados en la misma cruz, pero había algo que le faltaba, vino un tema a mi mente "Hours of Wealth" y recordé esas largas y solitarias horas escuchando el tema una y otra vez observando el cielo nocturno y soñando que estaba en "Opet" la ciudad de la luna, ahora la bella luna era parte de un eclipse, imaginé la luna completamente ensangrentada, eso era lo que buscaba, mi segunda obra ya estaba terminada. En ella se veía un bosque caótico donde parecía una boca oscura de locura sin fin, estos prometeos que cree tenían sus cuerpos combinados, cocidos como Frankstein, la cruz apuntaba a un eclipse lunar sangrante, donde esa sangre alimentaba ese bosque abstractamente malévolo y donde algo observaba desde el fondo, un caos reptante...
-Romina era hija de una familia de católicos, siempre asistía a la iglesia cada domingo, sus padres la consideraban una buena hija y muy “santita”…Pero no sabían que Rominita desde los 15 años se iba atrás de la parroquia a menear el culito, mientras penetraban su vagina, a veces el amigo de su padre, a veces los muchos “pololos” que tuvo, a veces cualquier vagabundo. Al cumplir los 18 Romina sintió atracción por el nuevo párroco de su iglesia, Carlos, ella hizo sus juegos de seducción, y al final de cuentas los siervos de Dios son hombres animalizados, el trató de resistirse… Pero finalmente terminó adentro de Romina, el pobre tuvo que dejar de ser cura y se casó con Romina, al cual “había encontrado el amor”. Vivieron felices en una casa grande un poco lejana de la civilización. Romina y Carlos le tomaron mucho cariño a su vecina, una señora alcohólica en rehabilitación, Romina quería mucho a su vecina, pero también quería que el hijo de su vecina la penetrara fuertemente-
Comencé a reír histérico después de terminar mi obra, salí al patio y empecé a escuchar música mientras veía el eclipse, “bloody moonlight”… Pero no todo estaba terminado, el teléfono volvió a sonar…
sábado, 23 de febrero de 2008
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