domingo, 28 de septiembre de 2008

Incipiente mordida del miedo

Al ver esos autos con luces azules girando en monotonía sentí una punzada en toda mi columna, vi a una mujer con un portafolio entrando con un gordo rati a la casa de mis vecinos.
En ese momento sentía como mis ojos palpitaban tratando de salir de sus cuencas, “me cago en las putas tetas de la Virgen para que el guacho culiao de Jesús coma mierda”, fue lo que dije entre dientes cuando, de un Hyundai verde se bajaban dos ratis, una mina teñida, pelo brillantemente rojo, a su lado se acercó el chofer, un gorila alto, por la apariencia se notaba que era tenía un cargo superior a sus compañeros que llevaban el típico cortavientos azul con las letras amarillas anunciándote “investigaciones”.

Sentí como mis manos comenzaban a tiritar, como mi respiración se sentía más densa en mi boca, el gorila me miró, estaba junto a la pelirroja frente a la reja de mi casa, me hizo un gesto para que le abriera, un silencio incómodo me embargó de repente… “Está abierto” dije, tan tranquilo como los huesos pudriéndose bajo el césped a mis pies, se acercaron hasta estar un metro frente a mí, les sonreí y se me paró la verga.

La pelirroja comenzó…
-Buenos días, soy la subteniente Angélica Bravo y este es mi compañero Rubén Silva…-El gorila hizo un gesto con la cabeza y me estrechó la mano-
-Buenos días señores -sonreí-…
-Iremos directo al grano, sus vecinos, la Señora Romina y su marido, ¿usted hablaba con ellos?
-El gorila de repente habla con una grave pero cálida voz-
-¿Usted los vio o habló con ellos antes que desaparecieran, señor…
-me llamo Romeo y sí, hablé con ellos hace unos meses.
-Que le dijeron-la pelirroja lo dijo con aire seco, me miraba con sospecha-
-Recuerdo que hablaron algo de un viaje, los vi un poco nerviosos, pensé que sería un viaje para ver a un familiar o algo así…
-mmm…Está bien, ¿podríamos hablar con su madre?-Me quedé callado, contemplando el pasto húmedo-

La pelirroja le dio un pequeño codazo a su compañero…
-Este joven hace algunas semanas puso una denuncia en carabineros, por presunta desgracia, su madre era alcohólica en rehabilitación, al parecer tuvo una recaída y salió, para no volver.
-Noté la incomodidad del gorila-
-Lo siento, solo quería tener información detallada…
-Pues no crea que soy un tipo que no conoce a sus vecinos, por favor adelante…

Pasaron a mi lado, me quedé mirando el smog que cubría la ciudad de Santiago en las lejanías, sentí la brisa tibia de los demonios en mi casa… Es mejor tener a los enemigos cerca.
Dentro de mi casa saludaron a Cristina que se encontraba tomando desayuno, me miró con cierta preocupación, me acerqué y la besé en la frente, le dije que esto ya estaba controlado.

Se sentaron contemplando algunas pinturas de la sala…

-Que hermosas-dijo la pelirroja-¿Quién las hizo?
-Yo –dije con aire indiferente-
-¿¡En serio!?- dijo la pelirroja notoriamente más animada y menos dura que antes- podrías pintarme una…
-Claro, cuando usted guste…
-mmmm…La verdad es que creo que son estupendas-dijo el gorila mirando algunas-
-Supongo que no cobras mucho-sentí un escalofrío cuando ella posó sus ojos en los míos, un coqueteo silencioso-
-Depende…-Respondí- depende que quiere que haga, como y cuando...
-Son paisajes extraños, siento algo de melancolía en ellos jovencito-dijo el gorila-
-Si… Trato de perfeccionar mis obras…Que parezca que tengan vida.
-Ambos me miraron extrañados.
-JAJAJAJAJAJA, es que a veces los artistas nos vamos en pensamientos profundos.

Les di algunas indicaciones, evitando que la sospecha recaiga en mi casa. Finalmente se largaron en sus autos fiscales, mortuorias luces azules…”Cuídese joven” dijo la subteniente alargándome una tarjeta, “llamé si nota cualquier cosa extraña”.
Por supuesto que me cuidaré… Tengo que ser putamente más cuidadoso, más precavido, no puedo dejarme emborrachar por esta sensación. Si siguiese así de despreocupado no tardaré en tener a la maldita policía encima, allanando mi casa… Descubriendo mis obras… ¡¡NO!! Ni pensar en eso, no es el momento, no es el momento.
Despaché a Cristina, le dije que necesitaba estar a solas, ella solo asintió, me dijo que llamaría apenas llegase a su casa, cuando por fin se fue, con una ansiedad horrible me senté juntó al fuego, comencé a dejar fluir mis demonios, entre el humo de mi cigarro y las danzantes llamas…Saqué la carta de mi hermano, sentía mi corazón tratando de salir de mis costillas, hasta que la abrí…

Nota de autor: Disculpas a los que se hayan molestado por la inmensa demora de la actualización, pero estamos en pleno período antes de dal la P.S.U. y el maldito estudio a veces nos quita tiempo de escribir algo agradable... Saludos

No hay comentarios: