Esa noche no podía conciliar el sueño, de solo pensar que aquella mujer me dejo con las ganas de penetrar su cuerpo. Al día siguiente me levante temprano y casi por inercia me dirigí al taller, al llegar vi la inmensa mancha de sangre seca y pestilente que han dejado mis victimas, aquello me recordó el sueño del mar rojo y ese pez de mierda, comencé a limpiar aquella mancha pero entre los muebles encontré una carta de mi hermano ¿para mi?, estuve varios minutos inerte mirándola, pero no quise abrirla por miedo ah lo que estuviera escrito en ella, en ese momento comenzó a llover de una manera fantástica, parecía un diluvio, recordé lo mucho que hubiera disfrutado sabotear la puta arca de Noé. Poco después de terminar de terminar de limpiar y limpiar suena el timbre ¡¡¿¿La Puta Terapeuta??!! Muy rápida y excitadamente me fui hacia la puerta, pero no era ella, alta, un poco robusta pero atractiva [no tanto como cristina] traía un gran bolso con ella y estaba empapada, la mire en silencio.
-Disculpe, soy la hermana de su vecina, Romina [¡mierda!] vengo a visitarla desde muy lejos se suponía que me estaría esperando ¿usted sabe algo de ella?
-No, creo que tubo alguna emergencia pero...[si, esto era lo que necesitaba] pase… puede esperarla aquí.
-¿En serio? muchas gracias… no sé como agradecerlo.
-¿No? yo tengo una idea, adelante
como venia empapada le ofrecí el baño ella acepto con gusto, mientras tanto fui a preparar un dulce "té" pero ya no me quedaban somníferos, tuve que recurrir a mi querido arpón, me coloque apuntando a la puerta, espere muy ansioso a que saliera [malditas mujeres porque se demoran tanto en el baño], cuando abrió la puerta ella me miro sus pupilas se dilataron y lo único que se escucho fue el sonido del gatillo y un quebrajar de huesos, tan, tan dulce, mientras agonizaba me acerqué tomé el arpón, estaba atorado, atascado entre sus costillas, parece que destrocé algo ahí dentro, le di un giro y lo saque de su ejercitado cuerpo, la arrastré hasta el taller, tomé un cuchillo y comencé a cortar su torso en dos y la colgué del techo [de la misma forma que cuelgan a los cerdos en el sur] y comencé a pintarla, el fondo era algo así como un matadero, un matadero de humanos, y allí, ella colgando como un maldito "Cerdo Humano", mientras pintaba en pensaba en todo momento en esa carta ¡cual seria su contenido!, tenía deseos de ver en su interior pero el miedo no me dejaba. Después de unos momentos fugaces, mi tercera obra estaba lista, me siento cada vez mejor, ya se hacía tarde y aun llovía torrencialmente y necesitaba tomar una ducha, cuando llegué al baño vi el bolso de aquella mujer y comencé a revisarlo, ¡¡¿¿Un Uniforme??!! ¡¡¡VERDE!!!...la puta de mi suerte, ella era...ella era...¡¡¡UNA PACA DE MIERDA!!!...Maldita sea, sabía que tenía que ser mas cauteloso, ahora tengo el cadáver de una uniformada…Que bien…Lo digo en forma irónica.
miércoles, 12 de marzo de 2008
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