Hoy me desperté pensando en aquel “tal vez” que pronunció esa terapeuta, si de verdad llega a venir estoy mas que seguro que sentirá algo raro en la situación… Mi madre no pudo haber desaparecido de la nada ¿cierto?
Eran cerca de las siete de la mañana, hacía bastante frío y aun el exterior se mostraba oscuro, y no se veía ningún alma deambulando en las calles cercanas, en realidad cerca de acá casi no pasa gente, caminando o en auto, todo porque vivimos apartados de la abominable vida de la ciudad, los pinos se mantenían en pie observando una monotonía muerta, parecía un cuadro, un momento capturado para siempre… Tenía que ser precavido.
Me encontraba limpiando el arpón, tenía que estar en buenas condiciones para atravesar unas costillas o en algún caso extremo atravesar un cráneo, si ustedes pudieran ver la sutileza de la sangre deslizándose por el metal, o el caer de las tripas o los sesos al suelo, es algo brutal la precipitación, pero las formas que dejan son hermosas al igual que ese "SPLASH" al rozar
el suelo, especialmente si no se escucha ningún otro sonido. Desde que mi madre no está que siempre he mantenido la casa casi siempre a oscuras, en estos días de largo invierno le da una esencia fantasmagórica y calmada a esta casa… Como un cadáver.
Mientras escuchaba música, escuché que golpeaban la puerta, mis músculos se tensaron, sentí como mis pupilas se contraían, miré el arpón y lo dejé en una posición estratégica, me acerqué a la puerta y abrí sonriente, entonces ahí estaba, la terapeuta, una mujer prácticamente joven, con una mirada apacible dentro de un rostro que mostraba seriedad estoica, llevaba una blusa debajo de un abrigo de cuero, bajo eso había un busto de proporciones grandes [será el “push up”, o será que son así], iba vestida con elegancia, pero no era un traje formal, caderas anchas, piernas contorneadas, probablemente cuando era una adolescente se habrá postulado a “Miss”, en eso ella me saluda de:
-Buenos días, tu debes ser Romeo, yo soy Cristina la terapeuta de tu madre.
-Buenos días, por favor pase… siéntase como en casa.
-¿Como han estado?
-…Bien, pero mi madre no está
-¿A las ocho de la mañana?... ¿sabes adonde fue?
-No lo sé señorita, tal vez se esté en un lugar donde no haga tanto frío como acá…
-Estoy empezando a preocuparme, tu madre no pudo haber dejado así como así…
-¿Quiere un té señorita…?
-Eres muy observador al no decirme señora, pero simplemente llámame Cristina [me sonrió, tenía un bonita dentadura].
-Le traeré un té…
-Ponle dos de azúcar.
Era hora de preparar otro de ese té con drogas, puse tranquilamente la droga en la tasa, mientras pensaba como la iba a matar, si iba a disparar el arpón hacia su tórax quedándosele atascado en las costillas, o en su estomago y luego arrancarlo para ver su cara de espanto al ver sus metros y metros de tripas desparramándose, o tendría que dispararlo en su cabeza y gritar “Head shot!!” … El único inconveniente, es que después ella no aparecerá más en su trabajo, la van a echar de menos y quizás avisen a los carabineros, ahora que lo pensé quizás deba pensar mejor esto… llevé los tés, y se lo entregué.
-Ay, lo siento Romeo, recorde que tengo que atender un asunto urgente, pero te aceptaré el té la próxima vez que venga- me besó en la cara y se fue.
Cerró la puerta y la vi alejarse, es una mujer realmente hermosa, me pregunto porque será terapeuta y no modelo o actriz porno. Por hoy día tu vida se alarga un poco mas Cristina, el arpón espera por ti [lo mas seguro es que mi Ithyphallic tambien].
viernes, 29 de febrero de 2008
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