Eran las 18:15 estaba ansioso de encontrar el maldito baúl, descubrir un poco más acerca de la verdad que siempre me ocultaron y desenmascarar a esta puta de Cristina (En realidad me importa una mierda la trata de blancas y las putas sufriendo… Pero podría ocupar esa info para mi beneficio). El camino no era muy largo pero en el mis memorias fueron reviviendo, este pequeño viaje que hacía todos los días con Dante cuando éramos pequeños, todas las veces que caímos o tropezamos con un sinfín de risas, probablemente en esas ocasiones eran las únicas en la que sentí eso que los mortales llaman “felicidad”.
Al llegar al sauce me impresionó el tamaño que tenía, hacia muchos años que no venía a este lugar al que llamábamos “la puerta al infierno”, ahora el problema era donde enterró el baúl este imbécil… Pasaron al menos 2 horas hasta que pude hallarlo estaba viejo oxidado y olía a moho, en un momento lo compare con la caja de Pandora y que al abrirla saldrían aun más males a este mundo, tantos que lo destruirían [sería genial ¿no?] .Volví rápidamente a mi casa, tengo hasta los cocos inundados, no podía creer que lo tenía en mis manos, mi propia caja de Pandora el único problema era que además de destruir a unos cuantos sacos de carne más… Me destruiría a mí.
Pasé el resto de la noche en vela observándola sin hacer movimiento alguno, tenía miedo de abrirla aun más que a la carta, sentía que vendría el mismo demonio a llevarme al purgatorio donde estaba mi hermano encadenado en la putrefacción del infierno, una eternidad de torturas, risas enloquecidas, baba negra y sangre oxidada, repitiéndolo una y otra vez en una agonía sin fin que cada vez parece más larga…
-ROMEO!!!
…
-ROMEO!! despierta
¿Esta maldita puta desde cuando tiene llaves?
-¡Romeo despierta mírate!- decía la puta
Mierda, me había quedado dormido con la ropa mojada, tenia hipotermia, no podía hablar, me costaba respirar y mas encima esta puta podría descubrir el cofre, fue lo primero que pensé, después de mucho tiempo, desde aquella época en que mi padre vivía acá, sentí miedo… Era porque ¿esta mierda descubriría la cadena con la cual podría esclavizarla? O porque en el fondo, muy dentro de mis tripas en los recodos donde no llegan las voces, sentía que si Cristina descubriese lo que tiene el cofre aparecería mi hermano envuelto en moscas, invadiendo mis pulmones, ahorcándome, arrastrándome a la locura misma de la muerte…Perra.
Cristina me tomo en sus brazos y me arrastró a mi habitación, me alivió el hecho de que solo fuera hipotermia, podría estar bien al día siguiente y así la víbora no descubriría mi as bajo la manga. Me desvistió, pude sentir el roce de su pelo en la punta de mi verga al bajarme los pantalones, no me excitó… Me dieron ganas de caerle encima y tratar de arrancarle la columna con mis manos (¿se podrá?). Me abrigué y me acomodó en la cama, me preguntaba que hacía todo mojado, con las botas embarradas y una pala en una mano, bueno, hablaba un montón de mierda, escuchaba su voz “en off”, sentada a mi lado, hablándome muy cerca de la cara, solo miraba su cuello, quería ser un perro y arrancarle la yugular, su sangre podría calentarme, en ambos sentidos.
Me sentía muy desorientado, apenas podía mover las manos y pies, pasaron alrededor de 15 minutos en que ella estaba callada a mi lado, mientras yo recuperaba movilidad, fue entonces cuando dijo:
-Romeo… ¿Por qué estabas llamando a tu hermano?
-¿mmm...?
-Mientras te trataba de despertar me decías que tenía que dejar la puerta abierta para Dante…
-Tal vez estaba soñando…
- …
- Le echas de menos ¿cierto?
Mierda!! Puta concha su madre… Puta de mierda… Quiere que caiga en su sicología, que terapeuta tan inteligente.
- A veces me acuerdo de él, pasaba buenos momentos junto a ese hueón- No le quité la vista de encima, quería ver alguna reacción en su rostro… La hubo.
- Que cos…
- ¿Te parece si comemos algo? Muero de hambre (si, hambre, quería desgarrarle una teta)
Me levanté con algo de dolor, casi corriendo al living y tomé el cofre, sintiendo electricidad recorriendo mi espalda, lo dejé casi temblando atrás de un sillón, me di cuenta que estaba respirando muy rápido, jadeante…
-¿Romeo? ¿Estás bien? … Pareces angustiado…
-… Necesito follar Cristina…
- JAJAJAJAJAJAJA!... Bueno, a mi también me gustaría, pero solo venía a ver si estabas bien, tengo una cena…
-Dije… ¡¡¡QUE NECESITO FOLLAR!!!
Me abalancé sobre ella y comencé a besarla, trató de quitarme de encima, pero en seguida estaba pasando sus manos por mi espalda y culo… La di vuelta, corrí su colaless, la metí fuertemente apretando los dientes, ella dio un gemido de placentero dolor mientras la tomaba del pelo como a una perra, comenzaba a estrellarme contra ella con brutalidad, cada vez la velocidad aumentaba y la sudorosa piel se escuchaba más fuerte… Comencé a imaginar la cara de ella, la de mi madre y la de mi padre, mientras yo vestido con solo unos jeans golpeaba sus caras con un bate lleno de clavos, podía sentir como salpicaba sangre y trozos de carne en mi pecho, en mi cara, sentía el calor de la sangre en mis pelotas…
-¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!!
Sentí como Cristina vibraba apretándome un brazo, su orgasmo anclado en sus genitales no era nada comparado a la ascensión que tuve, más allá de la carne, más allá de la vida y la muerte… Me quedé de rodillas frente a su sudoroso culo, aún agarrando su pelo como una garra tratando de clavarse en su cráneo…
-Romeo… ah… Que polvo…
-Que bueno que te haya gustado preciosa, espero que no te haya dolido mucho, como se que te gusta a lo bruto…
-Mierda… Tuve una pequeña muerte, muy placentera… - Dijo mirándome con… ¿ternura? Hija de perra, si tan solo supiera que quiero arrancarle la columna.
-¿Nos vemos pasado mañana?
-¿Harás algo mañana?
-Tengo que averiguar sobre mi madre y además tengo que ponerme al día con mis proyectos…
-Bueno, te veo pasado entonces, adiós- Me dio un beso y se fue
Cuando escuché su auto marchando, brinqué en mis pies y salté atrás del sillón, aún estaba ahí el cofre, lo tomé con impaciencia y comencé a jadear de nuevo, lo puse sobre la mesa de la cocina para forzar la cerradura, cuando el metal corroído estalló, miré a mi alrededor extrañado, pude observar que la casa tenía un aire distinto, no tan lúgubre, más calido, podía sentir un extraño relajo, comencé a sonreír mientras miraba el techo, como si esta estructura estuviese feliz… Si, la casa definitivamente está feliz, pronto habría sangre.
Nota Autores: Esperemos que les guste este "comeback" tenemos todas las ganas de volver a escribir, oka chao.
